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Zelada Fischer capacita a jóvenes en situación de calle

No importa el tipo de empresas, el tamaño ni el rubro para realizar acciones socialmente responsables. Una muestra de esto es el proyecto que lleva adelante la firma constructora Zelada Fischer, que da trabajo a jóvenes rescatados en situación de calle por Don Bosco Róga. Estos chicos son recogidos de vulnerables situaciones de calle por los sacerdotes salesianos, quienes les proveen de las condiciones mínimas para su educación básica y les ayudan a su inserción laboral. Hace tres años, Zelada Fischer
 
Constructora realizó un trabajo para los salesianos, ocasión en que el director de la firma, el arquitecto Alcides Zelada Fischer, conoció el trabajo que realizan con los jóvenes, se interesaron en ellos y propusieron enseñar a los muchachos la profesión de la construcción. Los sacerdotes seleccionaron a los que tenían las cualidades para insertarse en ese rubro y comenzaron a trabajar por la mañana para poder ir en las tardes al colegio. Además de estar asesorados por los encargados de las construcciones, aprender, reciben el sueldo que les corresponde, según su edad y el tiempo que dedican. “Lo que esperamos es que además de la profesión, estos jóvenes conozcan la responsabilidad y la disciplina, esto pueden lograrlo en la construcción donde deben obedecer a los superiores, a quienes deben respeto. Se les abona el 65 por ciento de un sueldo, se les abona cada sábado”, detalla el profesional.
 
Menciona que durante estos años, los jóvenes que han valorado la confianza y la oportunidad han crecido en calidad de vida, en capacidad y en responsabilidad y “hasta en los días de lluvia quieren trabajar”. “Al apoyar a estos chicos esperamos que logren salir adelante, formar sus familias, que logren encausar sus vidas, si eso se logra con uno solo de ellos será un gran avance”, resalta Zelada. Agrega que esperan que más firmas constructoras se sumen a este proyecto, ya que es una excelente manera de apoyar a los jóvenes, que en muchos casos fueron golpeados y explotados por sus padres. Destaca que además de darles una función y un horario, reciben una remuneración por su trabajo que realizan. Comenta que los jóvenes están a cargo de los contratistas que tienen capacidad de liderazgo, además de trasmitir sus conocimientos. Esto posibilitó que de los 10 chicos, tres de ellos hayan logrado ir pasando por diferentes etapas de conocimiento. “Lastimosamente no todos se quedaron, algunos fueron retirados por sus padres de la ONG y no sabemos qué paso de ellos. Es un trabajo con sabor agridulce”, concluye.
 
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